Monday, February 06, 2006

El origen de la palabra sinceridad

En los tiempos antiguos, en Roma, los artistas de entonces estaban dedicados a crear hermosas esculturas, muchas de las cuales hallamos aún hoy en los museos y en las colecciones privadas.

La historia nos dice que cuando una de esas caras esculturas hechas de mármol se quebraba, se reemplazaba la parte quebrada con cera, cera pintada, para que tuviera exactamente el mismo aspecto que el mármol que sustituía. Muchas esculturas reparadas con cera se vendían, la mayoría de las veces sin indicar que se había hecho ese reemplazo.

En latín, las palabras usadas eran sine, que significa "sin" y cera, palabra que ha pasado intacta al español. De la unión de estas palabras latinas se deriva la palabra sincera. En la historia hubo tiempo en que esta práctica se hizo tan corriente que cuando los compradores querían comprar estatuas costosas, pedían primero que les dieran una "sincera"; una que no tuviera cera.

Existen personas que parecen reales, parecen auténticas, originales, pero están llenos de cera.

La persona "sincera" es una en la que no hay falsedad, con cohesión moral, en cuya vida no hay partes "hechas de cera". No hay nada falso en su carácter. Personas que no engañan, ni mienten y que son veraces en la práctica de su trabajo, también en lo cotidiano.

Así que mis queridos amig@s, tengan mucho cuidado a la hora de utilizar este término, "ahhh pero yo me paso de sincera".

1 comment:

Gabriel said...

Muy buen artículo.
Soy cristiano y venía buscando esa descripción para describir la sinceridad que pide Dios del hombre. Tu descripcion concuerda perfectamente y se ajusta a lo que había escuchado de la historia de esta palabra con tanto contenido.

Saludos desde Argentina